LA VIRGEN DEL GRANIZO





MILAGRO EN EL CIELO: El 16 de mayo de 1907 a las 17:30 hs. ocurrió un milagro, obrado (según se cree por Fe) por la llamada Virgen de Notre  Dame du Tresor, es una virgen de madera venerada  desde los tiempos de Carlomagno.

Unos días antes del suceso las autoridades prohibieron que saliera una procesión, por un fuerte movimiento anticlerical, precisamente cuando iba a ser coronada en una gran ceremonia pública con aprobación del Papa.

Fue debido a esto que ocurrió algo extrañísimo, hubo una fuerte granizada, pero los pedazos de hielo llegaba impresa la imagen de la Virgen, y NO CAYERON VIOLENTAMENTE SINO QUE ¡SE DEPOSITARON CON LENTITUD!
Remiremont es una pequeña ciudad francesa a unos 90 Kms de la frontera alemana. Su población apenas alcanza los diez mil habitantes. No es un lugar con atractivos turísiticos, ni tampoco un ajetreado centro metropolitano. Sin embargo, el 16 de mayo de 1907, ocurrió ahí un lilagro muy desconcertante para los investigadores: Empezó a granizar "vírgenes" en la ciudad.

Toda investigación sobre el milagro de Remiremont debe tener en cuenta dos fenómenos interrelacionados. El primeo, por supuesto, la granizada de 1907. El segundo, un milagro ocurrido en la ciudad en 1682, relacionada con una estatua de la Virgen llevada a Remiremont por un grupo de monjas varios siglos antes.

La historia se remota hasta tiempos de Carlomagno (742-814) quien regaló una estatua de la Virgen hecha de madera de cedro, llamada Notre Dame du Trésor (Nuestra Señora del Tesoro), a un convento de monjas, en honor de sus victoriosas campañas en Italia. Las monjas se vieron obligadas a abndonar el convento en 910 ante la invasión de los hunos, y establecieron una comunidad en Francia, que con el tiempo sería Remiremont. La monja llevaron consigo la estatua, que desde entonces se conserva en la iglesia de la población.

Los pobladores empezaron a tener cierto amor por la Virgen y su imagen, y cada año, salía una procesión con la estatua.

El amor de la Virgen por los habitantes quedó reforzada en 1682, cuando el 12 de Mayo la ciudad fue sacudida por un gran terremoto que destruyó varias casa, dañó la abadía y la iglesia. Durante la catástrofe se abrieron grandes grietas en el suelo, y las réplicas aterrorizaron por completo a los pobladores. Muchos pasaron los días siguientes durmiendo al raso en los campos. Fue durante una serie de violentas sacudidas cuando se pidió a la Virgen que intercediera ante Dios para salvar al pueblo, y sacaron de su altar a "Notre Dame du Trésor", y se la llevó en procesión port las calles destruídas del pueblo.

Los movimientos telúricos cesaron en el mismo instante que dio inicio la procesión, y los habitantes, prometieron en gratitud, celebrar cada año, en ese día, una procesión.

En 1907, la estatua fue foco de una encendida y emotiva polémica, que preparó el terreno para el posterior milagro. Pese a que la ceremonia en honor a "Notre Dame de Trésor", había recibido autorización el cardenal local dos siglos antes, nunca había recibido la aprobación papal. Aunque la situación le era indiferente a los pobladores de Remiremont, resultaba embarazosa para los sacerdortes de la localidad.. Así, en 1907, el reverendo arcediano Vuillemin, anciano sacerdote, pidió a Roma la veneración oficial de la estatua. La insistencia de Vuillemin fue constante, y ese mismo año, el papa Pío X accedió enviar un delegado personal a Remiremont, junto a una hermosa corona como signo de aprobación y veneración de la estatua.

La noticia de la aprobación papal causó un gran revuelo en Remiremont, y a sugerencia de Vuillemin, las autoridades eclesiásticas de la ciudad decidieron que la estatua sería corobada en una ceremonia pública en la iglesia, como parte de la procesión anual. La celebración se fijó para el 20 de mayo, unos dias después de la fecha exacta de la procesión anual. Cinco obispos accedieron a celebrar las distintas ceremonias. Prometía ser uno de los dias más espectaculares en la historia de Remiremont.

Todos los planes para la celebración estaban ya ultimados y la ciudad estaba ansiosa de participar. Entonces, el 12 de mayo, las autoridades municipales se negaron a dar permiso para la procesión y la cancelaron. La decisión se basaba en que Remiremnont estaba dividida: Mientars que la mayor parte de la población eran devotos católicos, en los últimos tiempos habían surgidos movimientos anticatólicos y anticlerical, y el consejo temía que una procesión con la estatua pudiera causar disturbios, sobre todo, dada la asistencia de varios eclesiásticos de alto rango a las ceremonias.
Accedieron a permitir una procesión dentro del recinto de la iglesia para el 20 de mayo, pero prohibieron todo acto en la calle.

y entonces, el 26 de mayo, una furiosa tormenta se abatió sobre Remiremont. El día había sido soleado, pero en la tarde se levantó una ventolera del sudeste que trajo la tormenta. La lluvia fue acompañada de pequeños granizos y parecía una tormenta más. Sin embargo, esta primer tormenta fue seguida pronto de una segunda. En esta segunda, cayeron granizos de tamaños enormes, como de tomates. Tenían forma ovalada y una de las caras planas, siendo lo normal convexas. Los granizos, al caer, a pesard e su tamaño y peso, flotaban en el aire, como copos de nieve. Pese a su gran tamaño, no causaron ningún daño en los cultivos de los habitantes, y la tormenta siguió la misma ruta utilizada por las monjas que habían llevado la estatua a remiremont en 910.

Desde las cinco y mdia hasta las seis y cuarto estuvieron cayendo estos grandes granizos. dado su tamaño, no se rompieron ni fundieron, sino que quedaron intactas en el suelo. Varias de ellas fueron recogidos por los curiosos ciudaddanos que hicieron un descubrimiento fascinante: ¡ Las piedras llevaba impreso un retrato de la Virgen María!

Que las piedras llevaran esa imagen ya era bastante extraño, pero la historia no termina ahí. Para conmemorar la coronación de la estatua, se habían acuñado una medalla que mostraba a la Virgen con Jesús en brazos. La imagen de los granizos milagrosos era exactamente igual a la de las medallas.

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